sábado, 30 de marzo de 2013

Deseos de una quinceañera

  Atención: Recomendado para personas entre 13 y (-) años!
Comenzó siendo una tarde en su casa, una suave tarde viendo un peli, hasta que se hizo de noche, muy de noche, y nadie estaba en la casa, aparte de ellos dos.
   Solo empezó con una fantasía, con un deseo, con un ardor que recorría por todo su cuerpo. Empezó siendo solo un beso, que se fue convirtiendo en algo más intenso, más intenso, hasta que los dos se transformaron en una sola persona. Él se apoderaba de ella, y ella de él. Los dos estaban cocientes de la situación, sin estarlo realmente. Los dos sabían las consecuencias, pero sin experimentarlas realmente.
    Ella sentía cada halago que recibía, cada beso, cada caricia, cada placer,........hasta que lo que parecía una dulce realidad, se convirtió en un deseo, una fantasía de una noche, un sueño.....Y entonces despertó.
    Aunque no pensaba mucho en eso, no podía reprimir sus deseos más intensos. Aunque parecía una cara angelical, en el fondo tenía deseos como cualquier otra adolescente. Y deseó que ese sueño continuara, pero este desvaneció. No volvió durante mucho tiempo. Con la esperanza de que sucediera un día, sabía que eso era imposible.
    Y aunque sus amigas la describían como una monja, ella sabía que era inalcanzable. Aunque sus amigas decían que era guapa, ella sabía que era bella. Y aunque ellas decían que era lista, ella sabía que era inteligente.
    Pero por desgracia, no se podría tenerlo todo. Poseía la belleza, la inteligencia, la cultura, la perfección, pero nunca podría poseer el amor. Porque no formaba parte de su concepto de la perfección. Pero el hecho de que el amor no estaba en su lista, no significaba que no lo deseara también.
    Abandonó aquel sentimiento cociente de que si lo gozaba, podría sufrir, perder, y destruir tanto por lo que había luchado: su perfección. No echaría sus más apreciables amistades, por deseos que se podrían reprimir. Y aunque podría luchar en el intento de tenerlo todo, sabía que el riesgo era grande. Demasiado grande como para no salir herido. Y sabía que la vida era así de injusta....y que no podía hacer nada.
    Y es que ella era así....bella, inteligente, culta, perfecta, responsable y realista; con deseos reprimidos, escondidos dentro de su más profundo cociente, de su más profundo corazón, dentro de un lugar al que nadie accedería jamás: sus sentimientos.

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