Viernes, 15 Agosto, 2013
Otro día, otra semana, otro viernes, que no había pasado nada. Su horóscopo la estaba engañando. Aún no había conocido su amor, su amor de verano. Y aún faltaban dos semanas para que acabaran las vacaciones. ¿Lo encontraría de verdad? ¿O solo eran predicciones falsas? Hoy asistiría a un fiesta en la playa, tal vez lo encontraría allí.....Pero un momento, ¿en qué estaba pensando? ¿Cómo ha podido dejar que un simple visión, un simple horóscopo, interviniera en su vida, tratando de alejarla lo más posible de la realidad? ¿Cómo ha podido dejar que se obsesionase con ese tema? Pero ella leía el horóscopo, y este siempre acertaba.....Pero esta vez no. Ya había agotado demasiado tiempo pensando en algo que no existe realmente, demasiado tiempo perdido para ocuparse de lo más importante en el mundo: la vida. Solo le quedaba unas semanas para que las vacaciones acabaran, y ella las había malgastado. Pero esta vez se olvidaría del tema, seguiría con su vida, sin esperar nada ni a nadie. Se vistió rápidamente con un vestido de playa, muy veraniego. Aquel color, turquesa, le sentaba de maravilla con su piel dorada. Se miró al espejo. Era realmente guapa. Bueno, sobre todo esa noche que iba a la fiesta. Pasó el peine entre sus cabellos rojizos. Un poco de rimel en sus ojos para que resaltaran ese azul marino, una joyas plateadas, unos tacones negros, y tan pronto como pudo salió por la puerta.
Nada más llegar, recibió centenares de miradas. Sus inseparables amigas la alagaron con sus mejores piropos. Ahora se sentía una reina. No era tan perfecta como otras chicas, pero era igual. Destacaba, y eso era lo que más adoraba. Intentó no pensar en el tema del amor, pero es que era imposible. Allá donde miraba, veía alguna que otra pareja besándose, y ella también querría formar parte de una de esas historias. Ser la protagonista de una. Una historia de un amor de verano. Bueno, al menos tenía a sus amigas. En ese preciso instante gira la cabeza y ve una pareja besándose. Era una de sus mejores amigas, Lilly y su novio, Spencer.
Bueno dentro de lo que cabe tener a las amigas.......
Vagueó un buen rato entre la multitud, entre aquella fiesta cuyo objetivo no parecía el de divertirse. Y viendo que no tendría ninguna oportunidad ni de estar con sus amigas, ni con su amor de verano, tomó rumbo hacia un camino diferente, desconocido, mágico. Se alejó de todo ruido y se acercó aún más a un lugar de ensueño, de película. Y eso le gustaba. Era literalmente un lugar tranquilo, romántico, hermoso. Era un amanecer.
Se sentó sobre un roca, al lado de las olas. Intentó tocar el agua, y era bastante fría. Las suaves brisas acariciaban su pelo. El tacto era tan tierno como la caricia de una madre. Una leve sonrisa apareció en su pequeño rostro. Hace mucho que no sonreía. En su casa tan sólo habían broncas y discusiones. Tal vez problemas en el matrimonio de sus padres, o las continuas broncas que le echaban a su hermano mayor.
Absorta en sus pensamientos, no se dio cuenta de que alguien se acercaba lentamente a ella.
- Bonito, ¿eh?
- ¿El qué? Ah sí, sí...
¿Quién era ese tío? Era guapo, pero por qué venía a hablar con ella?
- ¿No te gustan las fiestas?
- Sí me gustan, pero esta no, precisamente.
- Ah, ¿y por qué no?
- Porque nadie está bailando...
- ¿Quieres bailar?
- ¿Con quién?
- Pues conmigo.
- Está bien.
- Vamos.
Primero bailaron una canción un tanto alegre, que fue acompañada por una lenta, suave, que les llevó a acercarse uno al otro, sintiendo los latidos del corazón de cada pareja. Sintiendo su respiración entrecortada , supo que era un signo de química, de que le gustaba, y aunque le daba un poco de miedo, no quería que eso acabase...
La historia siguió con un paseo por la playa, en un intento de conocerse uno al otro. El resultado fue de lo más satisfactorio: había química, se complementaban a la perfección, eran como dos almas gemelas....
Los dos enamorados se sentaron a las orillas del mar, admirando el esplendor del amanecer, analizando la situación, dudando si esto en un momento se fuera a acabar, si era un sueño, o una de sus fantasías. Pero no, era real, y no se acabaría, al menos, no en aquel momento.....
Solo hizo falta que sus miradas se cruzaran para que diera lugar a un dulce beso, apasionado, pero dulce......un verdadero beso de amanecer....de un amor de verano....Al fin y al cabo, su horóscopo nunca mentía...
Historias inventadas de mis amigas y de mi, que queremos compartir con el resto de los lectores.
sábado, 30 de marzo de 2013
Deseos de una quinceañera
Atención: Recomendado para personas entre 13 y (-) años!
Comenzó siendo una tarde en su casa, una suave tarde viendo un peli, hasta que se hizo de noche, muy de noche, y nadie estaba en la casa, aparte de ellos dos.
Solo empezó con una fantasía, con un deseo, con un ardor que recorría por todo su cuerpo. Empezó siendo solo un beso, que se fue convirtiendo en algo más intenso, más intenso, hasta que los dos se transformaron en una sola persona. Él se apoderaba de ella, y ella de él. Los dos estaban cocientes de la situación, sin estarlo realmente. Los dos sabían las consecuencias, pero sin experimentarlas realmente.
Ella sentía cada halago que recibía, cada beso, cada caricia, cada placer,........hasta que lo que parecía una dulce realidad, se convirtió en un deseo, una fantasía de una noche, un sueño.....Y entonces despertó.
Aunque no pensaba mucho en eso, no podía reprimir sus deseos más intensos. Aunque parecía una cara angelical, en el fondo tenía deseos como cualquier otra adolescente. Y deseó que ese sueño continuara, pero este desvaneció. No volvió durante mucho tiempo. Con la esperanza de que sucediera un día, sabía que eso era imposible.
Y aunque sus amigas la describían como una monja, ella sabía que era inalcanzable. Aunque sus amigas decían que era guapa, ella sabía que era bella. Y aunque ellas decían que era lista, ella sabía que era inteligente.
Pero por desgracia, no se podría tenerlo todo. Poseía la belleza, la inteligencia, la cultura, la perfección, pero nunca podría poseer el amor. Porque no formaba parte de su concepto de la perfección. Pero el hecho de que el amor no estaba en su lista, no significaba que no lo deseara también.
Abandonó aquel sentimiento cociente de que si lo gozaba, podría sufrir, perder, y destruir tanto por lo que había luchado: su perfección. No echaría sus más apreciables amistades, por deseos que se podrían reprimir. Y aunque podría luchar en el intento de tenerlo todo, sabía que el riesgo era grande. Demasiado grande como para no salir herido. Y sabía que la vida era así de injusta....y que no podía hacer nada.
Y es que ella era así....bella, inteligente, culta, perfecta, responsable y realista; con deseos reprimidos, escondidos dentro de su más profundo cociente, de su más profundo corazón, dentro de un lugar al que nadie accedería jamás: sus sentimientos.
Comenzó siendo una tarde en su casa, una suave tarde viendo un peli, hasta que se hizo de noche, muy de noche, y nadie estaba en la casa, aparte de ellos dos.
Solo empezó con una fantasía, con un deseo, con un ardor que recorría por todo su cuerpo. Empezó siendo solo un beso, que se fue convirtiendo en algo más intenso, más intenso, hasta que los dos se transformaron en una sola persona. Él se apoderaba de ella, y ella de él. Los dos estaban cocientes de la situación, sin estarlo realmente. Los dos sabían las consecuencias, pero sin experimentarlas realmente.
Ella sentía cada halago que recibía, cada beso, cada caricia, cada placer,........hasta que lo que parecía una dulce realidad, se convirtió en un deseo, una fantasía de una noche, un sueño.....Y entonces despertó.
Aunque no pensaba mucho en eso, no podía reprimir sus deseos más intensos. Aunque parecía una cara angelical, en el fondo tenía deseos como cualquier otra adolescente. Y deseó que ese sueño continuara, pero este desvaneció. No volvió durante mucho tiempo. Con la esperanza de que sucediera un día, sabía que eso era imposible.
Y aunque sus amigas la describían como una monja, ella sabía que era inalcanzable. Aunque sus amigas decían que era guapa, ella sabía que era bella. Y aunque ellas decían que era lista, ella sabía que era inteligente.
Pero por desgracia, no se podría tenerlo todo. Poseía la belleza, la inteligencia, la cultura, la perfección, pero nunca podría poseer el amor. Porque no formaba parte de su concepto de la perfección. Pero el hecho de que el amor no estaba en su lista, no significaba que no lo deseara también.
Abandonó aquel sentimiento cociente de que si lo gozaba, podría sufrir, perder, y destruir tanto por lo que había luchado: su perfección. No echaría sus más apreciables amistades, por deseos que se podrían reprimir. Y aunque podría luchar en el intento de tenerlo todo, sabía que el riesgo era grande. Demasiado grande como para no salir herido. Y sabía que la vida era así de injusta....y que no podía hacer nada.
Y es que ella era así....bella, inteligente, culta, perfecta, responsable y realista; con deseos reprimidos, escondidos dentro de su más profundo cociente, de su más profundo corazón, dentro de un lugar al que nadie accedería jamás: sus sentimientos.
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