Seguramente, os habéis preguntado muchas veces, ¿qué es la soledad? Pues creo poder responder a vuestra pregunta. La soledad es un sentimiento de vacío que va acompañado de tristeza, desánimo, aislamiento; un deseo intenso de ser amado, y necesitado por alguien. Puede ser muchas veces irritante o totalmente paralizante. Bueno, eso es más o menos lo que me ha pasado a mí. Vereís, llevo de 500 años solo. Antes era un humano, un príncipe, ahora tan solo soy, ... un árbol. Recuerdo perfectamente el día en que dejé de ser una persona normal....
Hace mucho, mucho tiempo, en un lugar donde hoy reina la riqueza, había un pequeño reino. No era muy grande pero, era muy fuerte y sus leyes eran sumamente estrictas. Mi padre, el rey Cover, siempre había sido un hombre avaricioso, egoísta y antipático. Era de los que nunca perdonaban nada y tenía absolutamente todo a su disposición. Controlaba cada segundo de la vida de sus esclavos, de su familia, de todo. A mí no me gustaba para nada que lo manipulara todo pero, y ¿qué iba a decirle? Me faltaba un año para convertirme en rey, pero antes, tenía que casarme. La verdad, me sorprendió cuando mi padre me dijo que podía casarme con cualquiera pero, siempre y cuando fuera de su reino. Pensé en casarme con una doncella de nuestra corte y tuve la suerte de encontrarla. Se llamaba Madeleine. La conocí cuando estaba paseando por el jardín. Estaba tarareando una canción muy típica en ese tiempo. Cuando cantaba, era como si oyera a un ángel, y su belleza, era de una hermosura inalcanzable.
Empecé regalándole una rosa, luego fui quedando con ella, hasta que en menos de un tres meses, ya estábamos comprometidos. La verdad es que no le pregunté de dónde era, no le di importancia y esperaba ansioso el día de nuestra boda. Como era de esperar, mi padre decidió investigarla, y descubrió, que esa delicada y hermosa doncella no pertenecía a su reino, por lo tanto, no me estaba permitido casarme con ella. Como no iba a cambiar de idea, ya que había encontrado al amor de mi vida, me opuse.
Al oír eso, mi padre se puso furioso y nos echaron a los dos fuera del castillo. Ahora todo nos iba mejor. Vivíamos en un bosque, en una pequeña casita, teníamos un hijo y estábamos muy lejos del aquel horrible reino.
Me preocupaba mucho saber que tendría que regresar al castillo, que tendría que gobernar el reino, que tendría que ser el siguiente al trono, ya que era hijo único. Pasaban días, semanas, meses y la hora de convertirme en rey se acercaba.
Tras pasar un largo período de tiempo, llegó el día de mi conoración. No me acuerdo muy bien de que pasó,....todo fue muy rápido,....lo único que sé es que al despertarme, no me hallaba en mi casa. Estaba perdido en un bosque y yo ya no era una persona, me había convertido en un árbol, un laurel...De lejos, ví llegar una tropa. Era mi padre, junto a un par de soldados suyos. Me estuvo contando un rato que no podía ser rey, que no tenía lo que necesitaba y por eso, con la ayuda de un mago, me convirtió en un laurel, ya que mi nombre, Laur, se parecía.
Desde entonces, no he dejado de ser un árbol, de estar sólo, sin nada, ni nadie. Algunas tardes mi esposa Madeleine y mi hijo Eric, venían a visitarme. Podía ver a Eric crecer, jugar y divertirse. Tiempo después, me enteré de que mi padre había muerto y mi hijo sería el siguiente al trono.....Y así todos fueron felices y comieron perdices, menos yo, claro.....
FIN
PD: Este relato lo hice como un trabajo para el colegio. Se trataba de hacer una redacción relacionado con un árbol. Obviamente, el mio fue del laurel.
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